lunes, 9 de diciembre de 2013

ACTIVIDAD FISICA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

En los adultos, los "factores de riesgo" han sido identificados como aquellas características físicas y del comportamiento que están ligadas al desarrollo de ciertas enfermedades crónicas. Investigaciones abundantes han producido información sobre la fuerza predominante de dichas ligazones en los adultos. Sin embargo, permanece la pregunta sobre si los mismos factores de riesgo pueden suponerse también para los niños y los adolescentes. Entre los factores que se han estudiado se incluyen el perfil anormal de las lipoproteínas, la obesidad, la hipertensión, la disminución de la sensibilidad a la insulina, y la hipoactividad física, aunque futuras investigaciones podrían probar que algunos de estos factores cuando son medidos durante la niñez, no son relevantes para la predicción de enfermedades futuras.

"Niñez" hace referencia al período hasta el comienzo de la pubertad, mientras que "adolescencia" denota el período que comienza con la pubertad y finaliza con la edad adulta. Sin embargo, y tratando de ser breves, en este texto el término niñez será empleado para denotar, en un sentido general, los años antes de la adultez, a menos que el contexto requiera una distinción más precisa entre niñez y adolescencia.

OBJETIVO DE ESTA REVISION
Por un lado se han construido varios modelos para sugerir las posibles correlaciones entre la AF de los niños y la aptitud física o "fitness" (FF), y por el otro con su estado de salud ya como adultos. Un ejemplo de ello es el modelo de Blair, Clark, Cureton y Powell , en el cual la AF durante la niñez puede afectar la salud adulta a través de 3 vías: a) directamente, b) a través de su efecto sobre la salud de los niños, o c) a través de su efecto sobre la AF de un adulto (lo que a su vez afecta la salud adulta). Un posible lazo adicional es que la AF durante la niñez determina el FF del niño, lo cual a su vez puede afectar la salud adulta: a) directamente, b) a través de la AF y FF de la edad adulta, o c) a través de la salud del niño. Tales presunciones pueden ser plausibles, pero hasta ahora no han sido testeadas. Ciertamente, no hay un trabajo prospectivo que pueda relacionar la salud en los años adultos con un patrón de actividad durante la niñez, que tenga algún grado de certeza. Por lo tanto, la dirección tomada por esta revisión es la de examinar la evidencia de los efectos a corto plazo de una AF aumentada, sobre el perfil de riesgo en la niñez.

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