Muchas han
sido las formas desarrolladas en el ámbito científico y deportivo con la
intención de favorecer la disminución de grasa del tejido adiposo, tanto para
objetivos deportivos como estéticos. La constitución morfoestructural de los
individuos (forma) esta dada en la practica, por dos factores esenciales, la
actividad física y la nutrición, esta última desarrollada por estudios
bioquímicos en macronutrientes (carbohidratos, lípidos y proteínas) donde se
han creado “periodizaciones nutricionales” en base a carbohidratos que son capaces de aumentar el metabolismo lipídico. También se ha contribuido en las
investigaciones en diabéticos, donde se ha descubierto que la insulina influye
fuertemente en la utilización de grasa como energía. Además algunas hormonas y
catecolaminas, pueden aumentar fuertemente los niveles de lipólisis y la
utilización de grasa. Hemos podido identificar también el fuerte predominio de
la actividad física sobre la cantidad y calidad de la lipólisis, donde bajas
intensidades (50% VO2máx), aumentan el metabolismo lipídico, altas intensidades
lo disminuyen pero no lo desaparecen. El ejercicio en altura produce altas
concentraciones de catecolaminas mejorando la lipólisis, al igual que lo hace
la adaptación fisiológica al ejercicio, aumentando las mitocondrias y cambiando
el sustrato utilizado para favorecer el ejercicio prolongado, beneficiando de
esta manera la utilización de grasa. Finalmente con este pequeño resumen es
posible conocer mas sobre los factores prácticos que influyen en la “quema de
grasa”.
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Muchos
investigadores han tratado de dilucidar cual es la forma más eficiente de
producir lipólisis, quemar grasa y bajar de peso.
En las últimas
décadas se han incrementado los hábitos de vida no saludables como el
sedentarismo y el tabaquismo, provocando enfermedades crónicas no
transmisibles como la dislipidemia, hipertensión y obesidad, factores
primarios del infarto al miocardio.
La búsqueda en la
mejora de estas condiciones ha llevado a considerar que son dos los factores
que influyen en la forma de la estructura corporal: la nutrición y la
actividad motriz.
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Algunos
han llegado más lejos y se han esmerado en buscar factores fisiológicos muy
específicos como que la carnitina ubicada en la membrana mitocondrial se une al
Acyl CoA para que entre a la matriz mitocondrial y produjera el ciclo del ácido
cítrico, por lo cual se especulo que una mayor o menor ingestión de L-Carnitina
regulaba la cantidad de grasa a utilizar, y se empezó a comercializar la
carnitina con la intención de producir una mayor lipólisis y producir efectos
estéticos.
Estudios
posteriores comprobaron que una mayor ingesta de carnitina no influía en la
utilización de triglicéridos como energía.
Por
otro lado, otros estudios muy efectivos han comprobado que el tipo de alimento
consumido antes y durante el ejercicio, si influye en el sustrato a utilizar
durante el esfuerzo, (Carbohidratos de Alto Índice Glicémico y Bajo Índice
Glicémico).
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